La columna de los mil
De pie, con las manos cogidas a lo largo de más de un
kilómetro, uno 2.500 europeos unidos en una cadena humana han gritado "abajo el
muro de la vergüenza" marroquí en el Sáhara occidental, durante una
manifestación inédita de solidaridad con el pueblo saharaui.
Este muro "simboliza el colonialismo, la separación y los males del exilio
para el pueblo saharaui", resume Belén, 21 años, venida de Madrid a
Mahbes, al norte del Sáhara Occidental, para "responder a la llamada del
deber", dice.
"Debe
caer, como el sistema colonial marroquí en el Sáhara Occidental. Quizá no sea
mañana, pero el día de la libertad para el Sáhara Occidental vendrá seguramente
y se aproxima", afirma esta estudiante de arte.
A su lado, su compatriota Marta, una mujer menuda, de voz aguda, le pisa lo
talones intentando seguir el paso de la oleada humana que avanza al ritmo
alegre de la fanfarria hasta un tiro de piedra del muro marroquí.
En suelo pedregoso, cerca de la construcción militar, está sembrado de cartuchos,
restos de proyectiles estallados y de minas neutralizadas, testigos mudos de
dieciséis años de guerra (1975-1991) entre el ejército marroquí y el Frente POLISARIO.
Muy cerca de los manifestantes, miles de máquinas de la muerte marroquíes
cubren el suelo. Son minas antipersona, cuyo número total a lo largo de los
Marta y buen número de los manifestantes de la "columna de los
1.000", han resumido sus ideas políticas sobre el conflicto del Sáhara Occidental
en una frase de una pancarta : "España
responsable, Marruecos culpable".
Hacen alusión a la "responsabilidad histórica" de España, primer colonizador
del Sáhara Occidental, de donde se retiró en 1975, sin permitir que el pueblo
saharaui se pronunciase sobre su porvenir y dejando el campo libre al ejército
marroquí, con el que había firmado un acuerdo secreto.
Reyes, una madre de familia de 36 años, dice por su parte que ha dejado
momentáneamente su hogar a cargo de su marido para "cumplir con una deuda
moral".
Apunta con el dedo al Gobierno marroquí por sus "violaciones de los Derechos
Humanos en los territorios saharauis ocupados".
En cuanto a Miguel, un informático de 28 años de Zaragoza, expresa su admiración
ante la "paciencia del pueblo saharaui y su apego a la paz, mientras que
su tierra ha sido violada e incluso ha sido partida en dos por ese muro
innoble".
Junto a los numerosos españoles, otros manifestantes han venido de varios otros
países de Europa: Italia, Francia, Suiza, Bélgica e incluso de Noruega. Los
manifestantes han venido en aviones charter de sus países respectivos y han
recorrido en vehículos todo terreno, algunos en camiones, el centenar de
kilómetros de pista que separan este trozo del muro marroquí de los campamentos
de refugiados saharauis donde han pasado una semana.
Los manifestantes europeos han clamado también por un "Sáhara (Occidental)
libre", pidiendo que se organice en el plazo más breve el referéndum de autodeterminación
prometido por la ONU hace más de quince años.
Han fustigado también el rechazo por el Gobierno marroquí de las medidas de
confianza, especialmente el desminado de las tierras infectadas, propuestas por
la ONU en la cuarta ronda de negociaciones de Manhasset (Estados Unidos) con el
Frente POLISARIO, que se terminó el 18 de marzo pasado.
El número de víctimas de las minas sobrepasa los mil muertos y miles de heridos
desde el principio del conflicto del Sáhara Occidental, el 31 de octubre de
1975, estima el Frente POLISARIO.
El muro de separación marroquí en el Sáhara Occidental, que los saharauis
califican de "muro de la vergüenza", fue levantado en seis etapas
desde principio de los años 1980, para intentar parar los ataques del Ejército
de Liberación Popular Saharaui (ELPS), brazo armado de la República Árabe
Saharaui Democrática.
Unos 160.000 soldados están desplegados a lo largo de este muro donde están
instaladas 240 baterías de artillería pesada tras más de
Varias manifestaciones han tenido lugar desde 2004 ante los sectores del muro
marroquí, pero la "columna de los 1.000", iniciativa de estudiantes
de la Universidad Complutense de Madrid, es la más importante por el número de
participantes. (SPS)
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Opinión: La cadena humana frente al muro de la vergüenza en el Sahara. Jesús de Manuel Jerez