LA HERENCIA DE LA DESCOLONIZACIÓN ESPAÑOLA // CARLOS JIMÉNEZ VILLAREJO
EL PERIÓDICO
Genocidio en el
Sáhara
• Hay pruebas
abundantes de que el pueblo saharaui ha sido víctima de torturas y
desapariciones
El Congreso
aprobó hace unos días una resolución instando al Gobierno a que "defienda
una solución urgente, justa y definitiva al conflicto del Sáhara
Occidental", conflicto que dura ya más de 30 años ante la pasividad de la
comunidad internacional. Es una ocasión óptima para recordar lo que significó y
sigue significando la tragedia del pueblo saharaui. El territorio conocido como
Sáhara Occidental fue colonia española desde el reparto del continente africano
efectuado por las potencias coloniales europeas (1884), pero desde que
Marruecos, en 1956, accedió a la independencia ya expresó sus pretensiones
anexionistas sobre el territorio administrado por España. En 1975, Hasán II lo
invadió, coincidiendo con el final del franquismo, y se firmó el Acuerdo de
Madrid por el que España abandonó dicho territorio. La ONU advirtió entonces de
que el Acuerdo no transfirió la soberanía sobre el territorio ni confirió a
ninguno de los signatarios la condición de potencia administradora.
EL FRENTE
POLISARIO, creado en 1973 para conseguir la independencia del territorio,
mantuvo su primera resistencia contra la ocupación española y luego, la
marroquí. En noviembre de 1975 las tropas de Hasán II entraron en el Sáhara y
arrasaron todos los asentamientos. La capital, El Aaiún, fue ocupada por 2.000
soldados marroquíes que ocuparon los cuarteles abandonados por los españoles y
sellaron las entradas y salidas de la ciudad. Empezó el éxodo y la represión.
Los familiares de los desaparecidos forzosos no han tenido más noticias de su
situación desde el momento de la detención, y desconocen si se encuentran con
vida o han fallecido. El Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e
Involuntarias de la ONU ha expresado reiteradamente su preocupación por los
desaparecidos forzosos en el Sáhara Occidental. Además, muchos detenidos
saharauis fueron sometidos a tortura, algunos hasta su muerte, en los centros
de detención, como la prisión de El Aaiún, conocida como la cárcel negra, el
centro penitenciario de la playa de El Aaiún (antiguo cuartel militar español),
las cárceles secretas de Agdaz, Kalaat Magouna y Agadir, y los cuarteles
militares de Smara.
Los cadáveres
se hacían desaparecer en fosas comunes, sin identificación alguna, y algunas de
estas fosas han sido localizadas en Jdairia, al este de la ciudad de Smara; Lamsyed,
cerca de la ciudad de Tan-Tan; o en la playa del El Aaiún, muy próxima al
centro de detención y tortura. Existen informes que relatan cómo muchos de los
saharauis secuestrados fueron arrojados desde helicópteros o enterrados vivos.
El Comité de Derechos Humanos de la ONU, en su informe de 1994, expresaba su
preocupación por el mantenimiento de las prácticas de tortura en Marruecos, y
el de 2004 reiteró su preocupación "por las numerosas alegaciones de
tortura y malos tratos en personas detenidas"
A mayor
abundamiento, el comité de la ONU, en su informe de 1993 declara: "Los
supervivientes fueron puestos en libertad después de 18 años de detención
secreta en condiciones inhumanas, completamente aislados del mundo exterior.
Todos ellos sufrían daños físicos y psicológicos irreversibles y continuaban
privados de la asistencia médica necesaria para tratar las enfermedades
causadas por los años de detención". En efecto, unos 300 saharauis, que
habían sido secuestrados, fueron liberados en 1984, 1991 y 1992, después de
pasar muchos años desaparecidos en centros de detención secretos.
Todos estos
hechos deben situarse en el contexto de un pueblo, el saharaui, sometido a la
dominación de una potencia extranjera, impidiéndosele el ejercicio del derecho
de libre determinación de conformidad con la resolución de la ONU sobre la
concesión de independencia a los países y pueblos coloniales. Sometimiento que
genera, según dicha resolución, "una denegación de los derechos humanos
fundamentales" a los países a los que se impide que lo ejerzan.
Los hechos
descritos no han sido investigados ni enjuiciados en Marruecos. Por tanto,
estamos ante un supuesto evidente de impunidad. Marruecos ha incurrido en una
grave irresponsabilidad internacional en cuanto ha denegado de forma permanente
y generalizada el derecho a la justicia de las victimas. Derecho que genera la
obligación de constituir tribunales imparciales e independientes y garantizar
un juicio justo para enjuiciar las conductas descritas.
NADIE PUEDE
dudar de que el pueblo saharaui ha sido víctima, entre otros muchos delitos, de
un genocidio, mediante un amedrentamiento generalizado, tan grave y constante,
que provocó la huida masiva de la población de los territorios ocupados hacia
los territorios limítrofes hasta alcanzar la altísima cifra de 120.000
refugiados. Genocidio cometido por las autoridades marroquíes en el marco de un
plan político y un designio perfectamente elaborado que siempre pretendió
someter absolutamente a la sociedad saharaui, erradicar cualquier signo de
resistencia y exterminarla como tal grupo étnico.
*Exfiscal
anticorrupción.